El caso Alberto Contador (dos años de sanción por dar positivo de Clembuterol) no se ha acabado todavía. Le queda una prórroga extra. Prórroga en la que la última palabra está en manos del propio ciclista. De él depende que sea corta o se eternice. "¿Y ahora qué?", medita constantemente. Entre sus dos opciones, continuar con la pesadilla o mantener el estigma perpetuo de ser un ciclista sucio.En caso de que quiera recurrir la sanción, Contador tiene un plazo de 30 días para hacerlo ante el Tribunal Federal Suizo.
Pero todavía no ha tomado ninguna decisión. Ni él mismo sabe lo que hacer. O mejor dicho, sí sabe lo que le pide el cuerpo, pero no sabe muy bien qué es lo más conveniente para él y para su carrera.A fin de cuentas Contador sólo tendrá que esperar seis meses más para volver a la competición. Cierto es que perderá un Giro y un Tour, pero su carrera, estiman, tiene mucho por delante. Tendrá oportunidades de seguir ganando más carreras.El recurso, por su forma y desarrollo, no le permitirá correr en las presentes ediciones de ambas rondas, además de que no podrá estar en los Juegos de Londres 2012.
De él y sólo de él depende que este culebrón acabe aquí o continúe. Para bien o para mal del mejor ciclista español de los últimos años.

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